domingo, febrero 21, 2010

Bill Callahan - Auditorio Miguel Delibes (Valladolid, 20 de febrero)













Pucela, 20 de febrero, ciudad de funcionarios castellana donde se come buen lechazo acompañado de un ribera o de un rueda (nos dieron un Bierzo, hay que joderse...). Una ciudad de un tiempo a esta parte musicalmente activa debido a las actividades del colectivo Laika o Reducto Sónico, que son como el agua y el aceite, no se mezclan ni se llevan bien. Es normal, lo de los "conciertos invisibles" es algo de un elitismo que da pol culo, yo pensaba que el folk era música popular, pero se ve que en Valladolid no lo es, es sólo para unos pocos elegidos del círculo arty. La eterna lucha mesetaria entre la música arty y el garage, osea, que tras 15 años de independencia todo sigue igual por lo visto. Bueno, yo llegué del pueblo a ver a Bill Callahan, del que soy fan desde que tocaba en Smog, fue jodido, tras evitar varias multas de radar, varias calles cortadas no-señalizadas y las principales arterias de la ciudad cortadas por obras, me dirigí al Auditorio, bendito lugar, a ver el concierto. Primero salió el batería a perpetrar varias canciones en clave gospel, con batería arrítmica...bufff, demasiado artístico...aunque hay que tener muchos cojones para salir en medio de CAstilla La vieja ante un Auditorio a rebosar a hacer el panoli de esa manera. Se ganó el sueldo el chaval, espero que su próxima performance la haga en el MOMA, bien lejos. Después salió un profesional: Nacho Vegas es una estrella, aunque nos pese (mucha gente sólo iba a verle a él, no es mi caso, que me la suda su rollo acabao). Por lo visto tocó sin cobrar un duro simplemente por ser fan de Bill Callahan, un acto muy bonito y lleno de candor. Tocó todos sus hits, uno tras otro, sus versiones de siempre (algunas las lleva tocando 10 años, ya podrá tocarlas bien) con su rollo profesional, pureta, literario de mierda, que aburre a las ovejas sobre todo si eres menor de 60 años. Sonido perfecto, nunca su corta voz sonó tan bien. Llegó, tocó sus hits y se piró, como si estuvieras viendo a Sabina o a Calamardo o a los grandes. Personalmente opino que no tiene nada que ver con lo que hace Bill Callahan, este juega en la Liga de los grandes, él lo sabe, y Bill Callahan, en cambio, sigue siendo un cantautor indie que no conoce ni Dios, lo demostró, cosa que me alegra.
Bill Callahan dió una lección de minimalismo folk: una guitarra eléctrica con delay, un batería sencillo y muy original, y su profunda voz, bastaron para tenernos pegados a la silla hora y media. Sólo tocó dos temas de Smog: Bathysphere y Teenage Spaceship. Lo demás eran temas de sus últimos discos, como siempre que le he visto, no toca sus hits (al contrario de lo que hace Nacho Vegas), cambia los temas, cambia la letra, la entonación y la melodía de las canciones y no hace ninguna concesión a la comercialidad: mola. Utiliza afinaciones raras de guitarra, afinando en cada tema, no como los cantautores parroquiales patríos, que tocan todos con los cuatro acordes de misa de los cojones. Además se permite improvisar y hasta crear atmósferas ruidosas drone, que se agradece ver eso en un Auditorio, aunque en los 90 lo hacía todo el mundo, pues 15 años después eso no lo hace nadie. Hace que no veo desfasar a unos músicos de esa manera muchos años, ahora todo el mundo toca de la ostia e intentan parecer profesionales. No queda nada del indie de los 90, excepto gente como Bill Callahan, que sigue fiel a los cánones del pasotismo, el amauterismo, el meter ruido con dos acordes, el no complicarse la vida con mierdas profesionales, a esa imagen de músico adolescente que acaba de aprender a tocar la guitarra y a cantar, y con eso basta. Ese final con "Rock Bottom Riser" y "Let me see the colts" me dejó en la gloria. Volví a gozarla como un indio. Hay que decir también que la noche pucelana apesta, todo bares de mierda incluido el puto Berlanga, un antro de modernikis infernal. Me vuelvo pal pueblo y no vuelvo a Pucela hasta que Juan Vicente Herrera grite "LEÓN SÓLO".

3 comentarios:

Anónimo dijo...

jajaja, grande artículo y no menos certero. Joer a ver si toman nota las revistas musicales de este pais de como se hace una crónica en condiciones, que cojones, la roling estones, chaval, se está desperdiciando un talento!!.

saludos desde barna!

Anónimo dijo...

Haces bien, vuelve a tu pueblo... PALETO!!!!

Nacho dijo...

anda jodido bobo, que yo vi a Bill Callahan en su primera gira por España en Madrid (Sala Caracol, año 1998). Que los putos pucelanos os pensais que estais descubriendo la pólvora por cuatro conciertos de mierda que teneis. La modernidad ha llegado a CAstilla La Vieja que me vas a contar...