viernes, junio 22, 2012

Can – The Lost Tapes (2012)

Esto es un testamento de lo lejos que puede llegar la música de Can, casi 30 años después de que la banda se separara. Es necesario comprender el fantasmagórico poder de albumes como Tago Mago en que Jaki Liebezeit, bateria del grupo, introdujo a los demás miembros de la banda en la Santería caribeña, una religión peligrosa.
La mayor parte se grabó en un castillo en Colonia, propiedad de un tratante de arte que acogió a la banda en su máximo apogeo para que dieran conciertos para sus amigos. Los causantes de albumes atemporales como el melódico Tago Mago, el lleno de groovy Ege Bamyasi o el hipnótico y minimalista Future Days, fueron cuatro músicos por encima de la media: el teclado psych de Irmin Schmidt, la guitarra de Michael Karoli, el bajo de Holger Czukay y la batería de Jaki Liebezeit. Posteriomente Damo Suzuki y Malcolm Mooney se encargarían de las voces en grabaciones posteriores. En esta compilación se muestran todos los terrenos que exploró la banda: bandas sonoras para películas y series de TV, jams en directo, cintas con ensayos y muchísimos fragmentos sin desarrollar.

Waiting for the Street Car” y Deadly Doris” muestran la fiereza de canciones con ritmos salvajes con un vocalista que improvisa unas letras de locura, en este caso obra de Malcolm Mooney (no es Damo Suzuki como apuntan en otras reseñas españolas del disco, a ver si lo escuchamos antes de escribir…). La toma en directo de “Spoon” no se parece en nada al original y es llevada a otros puntos del mapa, un mapa lleno de musicalidad y de influencias muy variadas. De esta misma época aparecen las tomas (incendiarias) de “AbraCadaBraxas” y “Networks Of Foam”. En el CD2, canta Damo Suzuki temas como “A swan is born” una creación desarrollada a partir del single “Sing Swan Song” del disco Ege Bamyasi, uno de los mejores temas de la banda. En el CD3, sorprende sobre todo la versión de “Mother Sky”, un ligero apunte de lo que sería después la versión larga del album Soundtracks o la posterior incluida en la compilación Cannibalism. También en el CD3, está “Messers Scissors, Fork and Light”, un tema espacial lleno de teclados con flanger que se desmarca mucho de los territorios que solía pisar la banda, este tipo de temas salían de la reinvención de sus componentes.

Muchos de los temas aquí incluidos suenan así gracias al trabajo de Jono Podmore, el hombre que estaba detrás de los remasters de Can en el 2004. También sorprenden con temas más ambient como “Evening All Day” en las que utilizan violines terroríficos. “Private Nocturnal” es una rareza tocada y cantada por Holger Czukay en solitario, “Godzilla Fragment” nos trae el noise antes del noise, fiereza y violencia sonora. El tema “the Agreement” es simplemente el sonido de una persona meando. Cuando hacen música para películas, consiguieron adelantar el post-punk, como en el caso de “Graublau” que es un collage de material para la película Ein GroBer Graublauer Vogel, que suena a algo parecido como una mezcla entre PiL y los Moody Blues, ahí es nada. Thurston Moore dijo la primera vez que escuchó a Can que era la primera banda de rock que sin embargo, venía de un lugar muy lejano al rock, no andaba muy desencaminado. Este trabajo marca el final del viaje de Can. Un viaje siempre muy alejado del rock, fuera de este.

The Lost Tapes” tiene una calidad sonora importante, los originales han sido restaurados con amor. Con ese amor que les demostraron bandas respetables como This Heat o Disco Inferno, pasando por Sonic Youth, Bark Psychosis, Stereolab o Animal Collective. Gran parte de moderneo actual viene del krautrock, pero esta claro que cualquier tema de Can le da cien patadas a la discografía de cualquiera de estos grupos modernos que sólo han hecho que copiar. Y copiar mal, porque ni siquiera han escuchado los originales, me apuesto los cojones. Can eran más que sonido, eran más que producción, eran más que “apabullar al oyente”, iban más allá. No como estas bandas de prog-rock de ahora que sólo buscan dos cosas: virtuosismo vacío y apabullar sónicamente al oyente. Están muertas. Algún día habrá más sinceridad en la música, y no sólo pose, para ello será necesario volver a los años 70.

1 comentario:

Beefheart Smiles dijo...

Muy buen comentario!

Que bueno que volviste a la música y nada menos que con Can!

Prometo ver el documental.